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lunes, marzo 21, 2011

Acusan al cura de Pinto de evangelizar con rancheras, vendiendo carne en le mercado negro y extorsionando al dueño de una funeraria

Lo primero que hizo ayer el obispo de Chillán, Carlos Pellegrin, cuando fue requerido por la prensa por el caso del “cura carnicero” de Pinto, fue aclarar que él en ningún momento no quiso referirse al tema.
“Uno a veces no puede hablar de todo, especialmente cuando se trata de temas serios. En casos como el del párroco de Pinto, César Ortega, es necesario informarse bien antes de efectuar declaraciones”, dijo.
El escándalo del sacerdote, que de acuerdo a un video encubierto de TVN, vende carne en la misma parroquia (aparentemente, sin faenar), sumado esto a las denuncias del dueño de la funeraria pinteña, quien lo acusa de enviar a los deudos a Chillán porque él no quiso entregar una cuota a la Iglesia, tienen revolucionada a la localidad precordillerana, la cual está dividida: allá se ama o se odia al párroco César Ortega.
“Yo me enteré de esto mientras me encontraba en un retiro del clero que culminó el viernes, y en el cual participaron 32 párrocos y sacerdotes vicarios, además del obispo de Calama, Guillermo Vera. Lo que manejamos hasta el momento es que existe una serie de acusaciones, de diversa gravedad, y en este momento, confiamos en la investigación de la Seremi de Salud, respecto de la supuesta venta ilegal de carne. Yo quiero reiterar que la misión del sacerdote no es comercial. Él es ordenado para proclamar la palabra del señor, y dentro de su ministerio, él debe organizar a la comunidad cristiana para que los bienes materiales contribuyan a alcanzar ese objetivo principal, por ello, sólo es aceptable que el sacerdote lidere campañas para construir templos, capillas, etc.”, indicó Pellegrin.
En cuanto a qué ocurrirá con el párroco Ortega, el obispo advirtió que de configurarse un delito (esto, después de concluida la investigación), “como Iglesia vamos a cumplir con la ley. Nadie está exento de ello, somos los primeros que debemos acatarla. Si existe una sanción, hay que respetarla, y paralelamente, la Iglesia tiene sus propios caminos para investigar, los cuales no son públicos. Aún no se puede hablar de sanciones. Sólo si existe un hecho comprobado, hablaremos de qué camino de disciplina se escogerá para César Ortega. Hasta el momento, son sólo acusaciones”, advirtió.
Respecto de la denuncia del dueño de la funeraria, Carlos Pellegrin recordó que en Chile funcionan las instituciones, por lo tanto, “quien se sienta perjudicado, puede recurrir a la justicia. De llevarse a cabo un proceso, estaremos atentos a él. La verdad nos hace libres, la Iglesia no puede encubrir una situación irregular que vaya a contradecir la función de un sacerdote. Sin embargo, hasta que no se confirme el delito, hay que cuidar su nombre. Yo, como obispo, acojo y acompaño a todos mis sacerdotes, incluso a aquellos que deben pasar por este tipo de situaciones”, precisó Pellegrin.
“el traje de charro debe usarse en un contexto”
Si por algo se ha caracterizado el párroco César Ortega, es por su particular forma de atraer a los fieles, con sus rancheras, tenida de charro y pasión por el rodeo.
Si bien monseñor Pellegrin acepta que la música es una expresión de la alegría humana -cantar, tocar la guitarra no es pecado, dice-, “hay cierto tipo de canciones y expresiones que no van con lo que se espera de un sacerdote, por eso debemos cuidarnos para no producir escándalos. Si queremos alegrar, debemos saber cómo alegrar”, precisó.
- ¿Considera entonces que el uso del traje de charro es excesivo?
- Creo todo depende del contexto. El Papa Juan Pablo II, cuando viajaba, usaba las vestimentas que le regalaban.
¿Acusación ante el Nuncio Apostólico?
Sorprendido se mostró el obispo Carlos Pellegrin al enterarse que el ex director del Colegio San Agustín de Quirihue, Luis Romero, está estudiando presentar una acusación en su contra ante el Nuncio Apostólico.
Esto, debido a que según Romero -quien fue despedido en febrero pasado- “Pellegrin no actuó con la debida atención al denunciarle que el sostenedor del establecimiento, el sacerdote Rodrigo Uribe, habría acosado sexualmente a trabajadoras del plantel, y también habría cometido irregularidades administrativas”.
“Debo recordar que la situación en el colegio San Agustín debe ser analizada por el directorio de la Fundación, que tiene estatutos propios. Allí trabajan profesionales de toda mi confianza, quienes han realizado auditorías, han investigado y han informado públicamente el fruto de su trabajo, y las razones por las cuales se desvinculó al director. Sobre este tema no tengo nada que decir, porque respeto la decisión del directorio de la Fundación. No me queda más que apoyarlos”, manifestó el prelado.
Respecto de la posible acusación en su contra, sostuvo que “todos tenemos la posibilidad de dar los pasos que estimemos convenientes, responsablemente. No estaba en antecedentes, pero lo único que puedo decir es que cuando las cosas se escuchan como rumores, no son acusaciones formales. Sólo cuando éstas se presentan por escrito y se firman, tienen credibilidad. Yo le puedo asegurar que las veces que me han llegado denuncias por esta vía, se ha investigado, pero yo no puedo hablar en público de cosas que son internas de la Iglesia”, precisó.