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miércoles, julio 08, 2009

Succionense ésta


Mensaje del Presidente del Colegio de Periodistas de Chile

Estimados colegas periodistas de todo el país:

En víspera de un nuevo aniversario de la Ley que creó el Colegio de Periodistas, hace más de medio siglo, con acuerdo del Consejo Nacional, quiero hacerles llegar nuestro saludo y nuestra percepción de este momento..

Esta, creemos, debe ser una ocasión para reflexionar. Los profesionales chilenos de la información enfrentamos una acumulación de problemas ante los cuales el Colegio de Periodistas tiene mucho que decir.

Colegas nuestros han sufrido despidos desde fines del año pasado debido a la crisis económica. Este es efectivamente un fenómeno mundial, que se suma a los problemas que ya tienen muchos medios, en especial los impresos. En Chile, sin embargo, hemos hecho presente lo que consideramos un uso abusivo de la crisis como excusa. Lamentablemente en muchos medios, pese a las diversas recomendaciones y peticiones en esta materia (de parte del Gobierno, de las Iglesias, de los propios afectados) ha habido pocas contemplaciones y ninguna consideración.

Las dificultades que enfrenta la industria se deben, en gran medida, al impacto de los nuevos recursos tecnológicos. Es un problema complejo. En Irán se vio que en ciertos momentos el único método que permitió informarse fueron los teléfonos celulares, Twitter y YouTube. Pero, como han dicho numerosos comentaristas, todavía no hay manera de tener seguridad de si lo que se recibe es digno de crédito o no.

Este es, por cierto, un tema que se irá haciendo cada vez más grave: millones de personas en el mundo entero tienen la posibilidad de entregar información a todo el mundo (textos, imágenes, videos, etc.) con una facilidad que los medios tradicionales nunca antes tuvieron.

Este desafío a las formas tradicionales del trabajo informativo es quizás el más importante de todos los que enfrentan el periodismo y los periodistas.

Estas nuevas facilidades se han materializado, además, en la irrupción –que no es nueva, pero que ahora se nota más que nunca- de aficionados que creen que pueden hacer periodismo y, de hecho, lo hacen.

Así fue, como dijo en su momento en Chile el profesor Javier Darío Restrepo, se empezó a diluir la identidad del periodista. El profesional con estudios, con conocimientos éticos y con sentido de su responsabilidad, se ha convertido en una raza en peligro de extinción.

Defender el sentido profesional y la noción de servicio a la comunidad, en especial en una sociedad democrática, preocuparse de las condiciones de trabajo, sobre todo ante los abusos de cualquier tipo, es la razón de ser del Colegio de Periodistas. Por eso nuestro interés en el pronto despacho del Estatuto del Periodista, actualmente en discusión en el Congreso, y en la ley sobre la responsabilidad ética de los Colegios Profesionales.

Quiero, a nombre de la directiva nacional y de los diversos consejos regionales con los cuales he hablado en los últimos días, a invitarlos a continuar, con renovado entusiasmo, por la senda de los fundadores de la orden.

Desde el primer número de la Aurora de Chile, editada por el valeroso fraile de la Buena Muerte, Camilo Henríquez, generaciones de periodistas se han esforzado por entregar a nuestra sociedad el invaluable servicio de la información, la opinión y la interpretación honesta y leal de los acontecimientos. Eso no significa necesariamente compartir posiciones políticas o ideológicas. Se trata, más que nada, de valorar nuestra profesión porque., a través de ella, contribuimos al desarrollo de una sociedad más justa y más participativa con pleno respeto a la dignidad de las personas.

Cuando algunos de nosotros olvidaron estos principios, fue la comunidad nacional y nuestro gremio los que sufrieron las consecuencias. Por esos errores, hemos pedido perdón, pero creemos que el saldo positivo de esos años de restricciones nos permite en definitiva mirar con orgullo hacia adelante. No podemos olvidar a nuestros colegas que fueron exonerados o sufrieron el exilio, persecuciones, detenciones arbitrarias, amenazas e incluso torturas y muerte.

Porque estamos orgullosos de lo que hemos hecho y de lo que podemos hacer, consideramos que es el momento de valorar nuestra historia, recordar a nuestros predecesores y a nuestros mártires y, al mismo tiempo, mirar con entusiasmo los desafíos del futuro.

Los invito a todos a recordar esta fecha con alegría, con confianza en nuestras capacidades y, sobre todo, con sentido de responsabilidad.

Abraham Santibáñez
Julio de 2009.